Muere la novelista Sue Grafton, creadora de la saga ‘Alfabeto del crimen’.

02/01/2018
  • Son tres los territorios míticos más destacados en el panorama de la novela negra: el Bay City de Raymond Chandler, el Santa Teresa de Ross McDonald y el Santa Teresa de Sue Grafton. Sin embargo, estos lugares imaginarios son el trasunto de sólo dos sitios, un par de localidades californianas. Bay City no es otro que Santa Mónica y Santa Teresa es Santa Bárbara. Sue Grafton, fallecida el pasado jueves a consecuencia del cáncer que sufrió en sus últimos días, llamó Santa Teresa a su territorio mítico en honor al de Ross MacDonald, uno de sus autores favoritos. Porque Grafton fue una de esas escritoras que se dieron al relato criminal a raíz de la mitificación, y correspondiente eclosión, de la que fue objeto el género a comienzos de los años 80. Bien es cierto que sus primeras ficciones -Keziah Dane (1967), The Dolly Madonna War (1969)- tocan el crimen tangencialmente.

    Pero cuando se habla de Sue Grafton como una de las grandes autoras de la novela negra contemporánea -que ella prefería denominar "detectivesca"- se habla del Alfabeto del Crimen, el ciclo de ficciones protagonizadas por la detective Kinsey Millhone y ambientadas en Santa Bárbara en la que cada uno de los títulos había de empezar por una letra del alfabeto: A de adulterio (1982), B de bestias (1985), C de cadáver (1986)... Lástima que el óbito le haya impedido completar la serie. El título dedicado a la "y", Y is for Yesterday, aparecido en agosto de este mismo año, fue el último que le dio tiempo a finalizar. Merecedora de premios tan prestigiosos como el Edgar Allan Poe, el Cartier Diamond Dagge o el Ross McDonald, su singular abecedario fue traducido a 26 lenguas y leído con avidez en 28 países. Publicado en España desde 1990 por Tusquets Editores, X de rayos X (2017) es su última traducción a nuestro idioma.

    Quienes la conocían cuentan que Sue Grafton era tan parecida a Kinsey Millhone como su Santa Teresa a Santa Bárbara. Nacida en Louisville (Kentucky) en 1940, su padre era un abogado que dedicaba el tiempo libre a la escritura de novelas detectivescas. La madre de la futura autora era una profesora de química. Pero a la pequeña Sue el hogar natal se le vino encima cuando, al volver su padre de la guerra, sus progenitores se dieron al alcoholismo. Licenciada en literatura inglesa por la universidad Louisville en 1961, por aquel entonces ya era una gran aficionada al relato policial, pero su primer trabajo fue en un hospital de Santa Mónica donde desempeñó diversos empleos ajenos a la literatura.

    Se inició en el oficio de las letras como guionista, tras la indiferencia con la que la crítica y el público recibieron su primera novela. Fue el guion de la segunda lo que le llevó a la pantalla, pero también fue su experiencia audiovisual la que le aportó un aprendizaje inestimable para la estructura de las historias. Libretista de innumerables telefilmes y capítulos de series, en 1979, tras un "amargo divorcio y lucha por la custodia de los hijos", mientras imaginaba "diferentes formas de asesinar a su ex marido" concibió su alfabeto del crimen. "Era muy optimista, muy joven. No tenía nada, ni contrato ni la certeza de que se fuera a vender. Mi esperanza era atraer a los lectores", declaró en una de sus visitas a España.

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