«El eco de la culpa» es un drama teatral en un acto que explora el peso de la memoria y las heridas abiertas por la violencia política. En el escenario sobrio de una ermita, un exmiembro de ETA recién salido de prisión y el hijo de una de sus víctimas se enfrentan en un tenso diálogo que oscila entre la rabia, el arrepentimiento y la imposibilidad del perdón. A través de silencios cargados de significado y de una atmósfera opresiva que envuelve cada gesto, la obra invita a reflexionar sobre el dolor heredado, la memoria colectiva y los límites de la reconciliación.
En un tiempo en que el relato corre el riesgo de diluirse entre equidistancias y falsificaciones, «El eco de la culpa» reivindica la necesidad de nombrar las cosas por su nombre. Frente a la tentación contemporánea de confundir responsabilidades o de ocultar, bajo consensos ambiguos, a quienes provocaron el dolor, este texto sitúa a cada cual en su lugar: hubo víctimas y hubo verdugos. Y es precisamente en esa claridad ?incómoda, pero necesaria? donde la obra encuentra su propósito moral.