La vida puede ser un regreso constante a la infancia. Una especie de cárcel. Ahí parece hallarse la joven narradora de esta historia, a la que un día todo se le viene abajo. Se separa sin motivo aparente de la mujer a la que ama y su hermana mayor es ingresada en un hospital psiquiátrico. Es entonces cuando la protagonista emprende una investigación sobre la muerte de su madre, quien saltó de la torre más alta de un castillo cuando su hija pequeña tenía ocho años. Quizá encontrar respuestas sea la manera de desprenderse de su complejo de Bambi.
«La locura no es para todo el mundo. Pero yo lo había intentado con todas mis fuerzas», dice la narradora, que visita el acuario con regularidad para sentarse frente al tiburón gris de arrecife y lidiar con sus miedos y su caos. Los recuerdos de la infancia la asaltan, su presente también es sombrío y, sin embargo, hay una gracia inherente en ella y en la singular voz de Mathilde Forget, que en Riesgo para la salud consigue atrapar, inquietar, hacer reír y conmover con lo mínimo.
«Mathilde Forget aborda los asuntos más serios con una ligereza que solo le pertenece a ella». —Delphine de Vigan
«Mathilde Forget posee la rara habilidad de sembrar ternura y humor en el corazón mismo de la tragedia». —Le Temps