Escritores, médicos, actores, ingenieros, obreros y profesores recuerdan hechos diversos del hogar, el trabajo, las vacaciones, la escuela, la universidad, el trabajo patriótico o los viajes. Desde problemas administrativos hasta el amor, pasando por las carencias
del día a día y todo lo relacionado con la vida misma. «Yo también viví en el comunismo no parte de ninguna premisa política ni encierra ideología alguna. Se puede leer como una novela (sus fragmentos se entrelazan en una historia dramática), como una película
llena de situaciones disparatadas e imposibles, del tipo «Good Bye, Lenin!», o de forma aleatoria, para los más impacientes.